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Nombres casi idénticos, ninots salvados del fuego en los dos y dos euros de entrada, pero direcciones distintas y calendarios opuestos.
Tres fichas oficiales dan tres calendarios de gratuidad y tres horas de cierre para el viernes. Solo coinciden en el domingo.
Segundo de la Comunitat con 4.780 m² y más de 160 puestos, cierra a las 15:00 y vende comida, no cócteles. Hormigón de 1962, no modernismo.
Sala de exposiciones municipal en el granero medieval de la ciudad, con pinturas gremiales del comercio del grano y acceso libre.
Cava de Requena o Utiel, zumo de naranja exprimido, vodka y ginebra, servido en jarra y removido sin agitar para no matar la burbuja.
Dos euros, gratis los domingos y con una pausa de mediodía de 14:00 a 15:00 que sorprende a quien llega desde la playa, en primera línea de la Malvarrosa.
Tres emisores publican cinco tarifas distintas para el mismo monumento, de 4 € a 12 €, y el turno del viernes a las 10:00 cae dentro de la misa.
Cinco audiovisuales al día recortan la visita libre a un sótano visigodo del siglo VI, y los dos emisores municipales ni siquiera coinciden en el lunes.
Una estación en funcionamiento con marquesina de 45 metros, cerámica de La Ceramo y la palabra Norte dibujada de mil maneras distintas.
Fundado en 1567 y trasladado en 1803, con 4.500 especies en cuatro hectáreas, un umbráculo de hierro de 1900 y entrada de cuatro euros.
Dos fichas municipales dan dos horarios distintos para la misma verja, y hay 61 días al año en que la diferencia es de dos horas de luz.
Seis operaciones en cadena, de la limpieza al ensacado, en una fábrica de 1906 que trabajó hasta los años setenta y hoy cuesta dos euros.
Un emisor municipal lo sitúa en Mislata y el otro en València. Dentro, 250 pilastras de ladrillo sostienen el depósito de agua de 1850.
Tres emisores publican tres calendarios distintos para el mismo museo, y el de verano invierte los días. El precio, ocho euros, es lo único en lo que coinciden.
Un fresco de José Vergara en el techo, un pavimento cerámico del XVIII en el suelo y telares antiguos entre medias, en el barrio que lleva el nombre del oficio.
No se compra entrada ni se elige hora: se solicita día, se asigna por orden y queda supeditado a la agenda de Presidencia. Treinta minutos y cinco salas.
Trescientos cincuenta metros de bóveda restaurada y un ábside que solo se ve por videomapping, porque la pintura original ardió en 1936.
La de 13,50 € sin transporte da la catedral y el IVAM gratis. La de 27,00 € con transporte, no. La cuenta cambia entera según cuál compres.
El trayecto del aeropuerto de València a la ciudad cuesta 4,80 € en metro y lo mismo en el autobús 150. Como el precio empata, decide la hora de llegada.
Cuatro embarcaderos, tres operadores certificados por la Generalitat y un paseo de unos 40 minutos por entre 4 y 6 €, sin reserva. El centro de interpretación es gratis.
El pliego de la DOP Arroz de Valencia publica la amilosa de cada variedad, y ese porcentaje predice si el grano aguantará entero o se abrirá.
No se puede salir y volver a entrar, no entra comida de fuera y el acceso se cierra una hora antes que el parque. Con 32,50 € por adulto, eso ordena el día entero.
La declaración del Cabanyal ampara la retícula heredada de las barracas, y por eso una avenida de 48 metros acabó declarada expoliación en el BOE.
La copa de ágata, un pie medieval con veintiocho perlas y un vaso islámico escondido dentro del pie. Solo la primera es la reliquia.
Kiefer y Lichtenstein en diecisiete salas de un palacio del XVII, y en el sótano los restos del circo que apareció al restaurarlo.
El 19 de marzo arden todas las fallas en un orden fijo, y de los 766 ninots expuestos solo dos escapan del fuego por votación del visitante.
Añadir el Museu de les Ciències a la entrada del Oceanogràfic cuesta 2,35 € más. Sumar también el Hemisfèric deja el total en 8,20 € por encima del acuario solo.
Líquida, granizada o mixta son tres bebidas distintas, no tres presentaciones. Y el fartón no es un dulce, es la pieza diseñada para absorberla sin deshacerse.
Más de 1.900 metros de bóveda pintada por el discípulo de Palomino, y una combinada de tres sedes que cambia el cálculo desde la segunda visita.
Nueve kilómetros numerados del 1 al 18, cada uno con su equipamiento. El deporte está entre el 3 y el 6, Gulliver en el 12 y la Ciutat de les Arts en el 15.
Dos euros para entrar en un Patrimonio Mundial, y gratis los domingos y festivos. El matiz es que ese día cierra a las 14:00 y la torre no entra en la visita.
La mascletà tiene dos perímetros con horarios distintos y una lista cerrada de objetos que no pasan el control, todo escrito en el bando fallero.
Abre de 7:30 a 15:00 y cierra domingos y festivos, así que un plan de tarde o de fin de semana se estrella. Dentro hay 8.000 m² y cinco ascensores adaptados.
Uno vende comida y cierra a las 15:00. El otro abre hasta la madrugada y hace tiempo que no tiene puestos. Comparten nombre y casi nada más.
Una escalera de caracol sin ascensor hasta la única panorámica que enseña de golpe la Lonja, el Mercado Central y las dos torres de la muralla.
La sala permanente dedicada a Sorolla reúne la mayor cantidad de obra suya que el museo ha tenido expuesta, dentro de un seminario de 1683.
Portada de alabastro con los ríos Júcar y Turia, la mayor colección nacional de cerámica y dos tramos de apertura con el mediodía cerrado.
Dos itinerarios paralelos, casi diez horas de desfile cada jornada y un manto que se construye por partes durante las dos tardes del calendario fallero.
El Museo de Bellas Artes no cobra ningún día, los municipales abren gratis los domingos y festivos, y el IVAM y Cerámica tienen su propia franja sin cobrar.
2.700 metros de arena con socorrismo hasta las 19:00, aparcamiento gratuito que se llena a las once y pasarelas que no son un adorno sino la estructura de la duna.
Un tramo señalizado de 9.900 m² con pasarela, ducha canina y bebederos, abierto de 9:30 a 19:30. Es la única excepción de toda la costa de la ciudad.
Sillas anfibias, grúas con arneses y línea de vida en tres postas sanitarias de la costa, gratis y sin trámite, de 11:00 a 19:00 hasta el 15 de septiembre.
La arena es continua y el papel no: una conserva la bandera azul, otra acaba de perderla y la tercera pertenece a otro municipio.
La costa de València, repartida entre dos operadores y tres tarifas, con la línea exacta que llega a cada tramo y el corte del túnel hasta el 30 de agosto.
Reconocido por el artículo 125 de la Constitución y por la Ley Orgánica del Poder Judicial, sin actas, sin abogados y con fallos que no admiten recurso alguno.
Una es del siglo XIV y fue prisión de nobles y refugio de los cuadros del Prado; la otra conserva a la vista los impactos de la artillería francesa.
El Ayuntamiento restringe solo la etiqueta A y empieza por los coches de fuera de la provincia, con una cuota de 48 accesos anuales para quien la necesite.